Lo que el cuerpo me ha enseñado
Antes de empezar · Carta al que abre este libro
Te escribo este libro de la única manera que sé hacerlo: como te hablaría si estuvieras sentado enfrente. No me llames maestro porque no lo soy; ni doctor porque tampoco. Me llamo Nacor, soy terapeuta, y llevo años teniendo personas delante que me cuentan lo que les pasa y que confían en que pueda ayudarlas. Este libro es lo que he aprendido de esas conversaciones. No vas a encontrar aquí una verdad nueva. Casi todo lo que aparece en estas páginas tiene siglos —algunas cosas, milenios— y mi único mérito es haberlo ordenado de una manera que a mí me funciona y que, según las personas a las que he acompañado, también a ellas les funciona. No he inventado la nutrición, ni la cronobiología, ni los temperamentos, ni el biomagnetismo, ni el trabajo emocional. He leído mucho, he probado más, he descartado todavía más, y lo que ha quedado es esto.
Si abres este libro buscando el método definitivo para curarte de algo concreto, vas a salir decepcionado. No existe. Lo que sí existe es la posibilidad de entender por qué tu cuerpo está donde está, qué señales te ha estado dando, qué tipo de persona eres, y desde esa comprensión, decidir qué quieres hacer. Si lo que buscas es esa comprensión, sigue leyendo. Si lo que buscas es entender mejor lo que le pasa a alguien que quieres y no sabes cómo ayudar, sigue leyendo también. Y si eres terapeuta —o estás pensando en serlo—, te doy la bienvenida con cariño especial: es la profesión más bonita que conozco, y también la más exigente.
Hay un dicho que escuché de niño y se me quedó: donde hay dolor, hay silencio. Mi trabajo es ayudar a romper ese silencio. No con palabras grandilocuentes ni con teorías complicadas, sino acompañando a la persona a que encuentre ella misma sus propias palabras. Te invito a hacer lo mismo conmigo a lo largo de este libro: no creas nada porque lo diga yo. Pruébalo. Mira si encaja con lo que tú vives. Y si no encaja, déjalo. Y nunca uses lo que leas aquí en lugar del criterio del médico, el psicólogo o el especialista que te atienda: úsalo, si te sirve, junto a ellos. La salud propia no se puede subcontratar.
Una última cosa antes de empezar. A lo largo del libro voy a hablar de personas que he visto en consulta. No me refiero a nadie concreto. Son composiciones —pedazos de unos, gestos de otros, frases de muchos— porque no puedo ni quiero contar la historia real de nadie. Pero todo lo que cuento ha pasado, y muchas veces. Si en algún momento te reconoces, no es coincidencia: somos más parecidos de lo que pensamos.
Empezamos.
Nacor Camps
Esto es solo el principio.
¿No sabes cuál es tu temperamento? Haz el test y el libro te hablará por tu nombre →