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Lectura

Tu perro lleva tu estrés en el pelo

No es intuición ni misticismo: se ha medido. Y lo que se midió dice algo incómodo y útil.

¿Tu perro se pone nervioso cuando tú estás estresado? ¿Tu gato aparece y se tumba encima de ti justo cuando estás mal, aunque hasta ese momento estuviera en la otra punta de la casa? ¿Tu animal recae precisamente en tus peores épocas?

Casi todo el mundo que ha vivido mucho tiempo con animales lo sabe, pero no lo dice en voz alta para no parecer que exagera. Así que vamos a quitarle el misterio: se ha medido.

El cortisol no miente

En 2019, un equipo de la Universidad de Linköping publicó en Scientific Reports un estudio que medía algo aparentemente sencillo: los niveles de cortisol en el pelo de perros y en el de sus dueñas.

El cortisol es la hormona del estrés. Analizado en el pelo, en lugar de en sangre, no da una foto del momento: da el acumulado de semanas o meses. Es como leer el diario del sistema nervioso en vez de una instantánea.

Lo que encontraron es que esos niveles estaban sincronizados. Las dueñas con cortisol alto tenían perros con cortisol alto; las de cortisol bajo, perros con cortisol bajo. Y al analizar la personalidad de unas y otros, la dirección de la influencia apuntaba de la persona hacia el perro, y no al contrario.

Conviene decir de qué tamaño es el hallazgo, porque la honestidad importa más que el titular: fueron 58 parejas, de dos razas de pastoreo (border collie y pastor de Shetland), y todas las dueñas eran mujeres. No es la última palabra sobre todos los animales del mundo. Pero es la primera vez que se demuestra una sincronización así entre dos especies, y encaja con lo que se ve en consulta cada semana.

Lo que esto significa

Que tu animal no finge, no interpreta y no tiene motivos para disimular. Su cuerpo registra el campo emocional en el que vive y lo traduce a fisiología. Si ese campo está tenso, su cortisol sube. Si está tranquilo, baja.

Dicho de otra manera: en términos biológicos medibles, tú formas parte del sistema nervioso de tu animal.

Y lo que no significa

Esto es lo que más me importa de todo el texto, así que voy despacio.

No significa que tu animal esté enfermo por tu culpa. La culpa es estéril: no cura a nadie, ni a ti ni a él. Y además es injusta, porque nadie elige conscientemente trasladar su dolor a un ser que quiere.

Tampoco significa que dejes de ir al veterinario. Una infección es una infección y un diagnóstico lo hace quien puede hacerlo.

Lo que sí te pide es añadir una pregunta a las que ya te haces. No solo ¿qué le pasa a él?, sino también ¿qué está pasando en casa? Esa pregunta no te hace responsable del pasado: te hace consciente del presente. Y la consciencia, en mi experiencia, es siempre el primer paso de cualquier mejora real.

Referencia: Sundman, A. et al. «Long-term stress levels are synchronized in dogs and their owners». Scientific Reports 9, 7391 (2019).

Esto no sustituye a tu veterinario. Una urgencia se trata en una clínica veterinaria y un diagnóstico lo hace quien puede hacerlo. Esto es una mirada complementaria, no una alternativa.

De dónde sale esto

Esta lectura nace del primer capítulo de Tu animal, tu reflejo.

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